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Quince días después regresa el fútbol a Vigo. El vuelo de las gaviotas bajo el incesante sol de las Rías Baixas se ha marchado para dar paso a las lluvias otoñales y los cielos encapotados, sin embargo, la pasión se mantiene intacta en la ciudad. El Celta de Vigo regresa a la competición tras el parón de selecciones con el anhelo de que sus héroes vestidos de celeste alcen el vuelo en la tabla y sumen de tres en tres puntos. El campo de batalla, ese que fue crucial el pasado curso para participar en competiciones europeas, se presenta como el idóneo para lograr ese repunte en la clasificación.
Cuatro encuentros han disputado los olívicos, al adelantarse la jornada 6 por futuros compromisos internacionales, en los que han cosechado tres empates y una derrota. La línea, ajena a los resultados deportivos, es manifiestamente ascendente y Claudio Giráldez fue puliendo a sus hombres en esas cuestiones a mejorar.
El tiempo muerto de la fecha FIFA seguramente fue bien utilizado por el louriñés para terminar de dar forma a su plantilla. Con la única ausencia de Williot Swedberg, convocado por Suecia sub-21, los futbolistas tuvieron diez sesiones de entrenamiento en los últimos catorce días. Giráldez pudo contar con todo el vestuario a excepción del sueco.
Para la cita, Claudio Giráldez no podrá contar con Marcos Alonso, lesionado antes del parón de selecciones. En cambio, sí que estará Carl Starfelt, ya recuperado después de sufrir una rotura en el bíceps femoral izquierdo el pasado mes de agosto. El resto de la primera plantilla, incluidos los jugadores con ficha filial que juegan de manera habitual, están listos para la contienda.
Posible once
Radu; Javi Rueda, Javi Rodríguez, Carlos Domínguez, Yoel Lago, Sergio Carreira; Hugo Sotelo, Ilaix Moriba; Iago Aspas, Borja Iglesias y Bryan Zaragoza.
