Imagen de: X @GetafeCF
El Getafe recibe al Girona este viernes (21h | DAZN en abierto y Movistar LaLiga) en el Coliseum después de recuperar las buenas sensaciones tras una mala racha de resultados. El conjunto madrileño llega tras golear al Inter de Valdemoro (0-11) en la Copa del Rey y vencer en San Mamés ante el Athletic Club de Bilbao (0-1). A pesar de estas dos victorias, el equipo encadenaba una mala racha de resultados, sobre todo encadenando partidos en casa que se vieron como oportunidades desaprovechadas, especialmente ante Alavés o Levante, que fueron partidos bastante deficientes. Superado este mal tramo, el choque ante el Girona se presenta como una oportunidad para seguir con la dinámica positiva.
Confirmar las buenas sensaciones
En campo de Osasuna se perdió por dos errores prácticamente de marca en dos balones parados después de hacer un partido notable. Contra el Madrid, de nuevo, se vuelve a caer por un error individual de Nyom. Esto hizo pensar a algunos – especialmente las derrotas ante Alavés y Levante – que el equipo empezaba a caer después de un inicio fulgurante que pocos esperaban, sobre todo fuera del Getafe. Tras esto ha llegado una semana bastante positiva en la que seguramente se hace el mejor partido de la temporada. Cambiando el estilo, cambiando el esquema también y buscando un poco ser el Getafe que mejor rendimiento siempre ha dado. Además, se vio una señal de identidad muy clara de apretar arriba y buscar que no giraran los futbolistas del Athletic Club.
Todo ello va acompañado de tener mucha intensidad, muchas ayudas, mucha solidaridad y sobre todo ganar los duelos, que al final es lo que mejor le sale al Getafe. Cuando el conjunto azulón espera un poquito más atrás en bloque medio o bloque medio-bajo, el equipo se resiente. Pese a lo que se pueda pensar la gente, el Getafe defiende muy bien hacia adelante. Pero en defensa posicional sufre muchísimo, por ejemplo en los centros laterales o en el balón parado.
La permanencia cuanto antes
El objetivo principal, como en la gran mayoría de equipos de mitad de tabla para abajo, es la permanencia. El Getafe debe hacerse sobre todo más fuerte en casa, que es un debe que tiene de hace año y medio, dos años. Se ha perdido ese fortín que era el Coliseum en el que costaba muchísimo ganar. Pese a las quejas de Bordalás y que quizás falta fondo de plantilla, hay un equipo interesante. Sobre todo en cuanto a 14-15 jugadores interesantes para el nivel del Getafe.
Lo que pide la gente es que no se llegue, como en estas últimas temporadas, apurado hasta el final. Se quiere tener esa estabilidad que por ejemplo no hubo la temporada pasada: se empezó muy mal, luego se hicieron números de Champions prácticamente y se acabó también con siete derrotas consecutivas. Si logra esto, luego – con buenos refuerzos en inviernos y la ampliación de plazas de Europa – se puede llegar a soñar.
Buscar el campo rival
A pesar de que en esta segunda etapa Bordalás ha cambiado un poco la idea de juego, lo que siempre le ha funcionado al Getafe es la presión adelantada, el bloque alto. Buscar robar en campo rival para que se juegue lo mínimo en campo propio. Una premisa del entrenador alicantino siempre es que se den los menos toques posibles en campo propio, porque eso al final te aleja del peligro real. De esta forma, da libertad siempre a sus futbolistas en campo rival, pero en campo propio, que se juegue lo mínimo posible. Ante el Athletic volvió a esa presión alta, a esa alta intensidad que le ha hecho grande y que le ha hecho firmar los mejores partidos al Getafe.
Sin embargo, sobre todo en esta última temporada, hemos visto un esquema con tres centrales en el que el equipo bajó un poco el bloque. Cuando esto pasa, está demostrado que pierde la efectividad y lo que de verdad le funciona. Esto hace que en esta segunda etapa de Bordalas no se haya acabado de asentar tanto su idea como en sus primeros años. Bien sea por jugadores que a lo mejor no tiene los de antes, por perfil de equipo o simplemente ideas de Bordalas. Ha habido alternancia entre el bloque medio bajo y el bloque medio alto que ha caracterizado a Bordalas en todos sus equipos. Ante el Girona se espera que mantenga el 4-4-2 de San Mamés, que puede evolucionar hacia un 4-5-1 con la movilidad de Mario Martín y Adrián Liso.
Luis Milla, la brújula del equipo
Además, el doble pivote, Luis Milla y Arambarri, es espectacular. El mediocampista español – Arambarri también destaca en la sombra – tienen una gran calidad para distribuir, pero también trabaja mucho en las ayudas. Los dos ocupan todo el ancho del campo. Además, Milla tiene una capacidad para asistir de tres cuartos para arriba, es un futbolista válido para alguno de los cinco equipos más importantes de primera sinceramente.
También hay que destacar a Borja Mayoral. Cuando está a buen nivel es el futbolista más diferencial de la plantilla. Y ahora está en un buen momento. Hizo un partidazo ante el Athletic Club, una masterclass de juego de espaldas y de combinación que además corroboró con gol.
Once
David Soria; Juan Iglesias, Djené, Domingos Duarte, Diego Rico; Kiko Femenía, Luis Milla, Arambarri, Mario Martín; Adrián Liso y Borja Mayoral.
